
Los kiribaties poseen una rica mitología que se entrelaza con la magia y los conjuros. Su culto a los huesos de los muertos, costumbres matrimoniales y tradiciones, se van perdiendo progresivamente con el contacto europeo
Islas micronesias.
Para los kiribaties el paraíso está en
La vida de los kiribati está plagada de simbología ritual y espiritual. Su mitología es muy rica y compleja. Según la leyenda los dioses se alimentaban de un alimento llamado terenga y que en realidad es una droga conocida como betel, con la extraña propiedad de enrojecer los dientes. Por ello los primeros inmigrantes llamaron a los kiribaties "comedores de betel".
Su dios principal se representa como un enano negro de cabello ensortijado, seguramente porque los primeros que habitaron las islas fueron pigmeos de tez oscura. Éstos se mestizaron con una siguiente ola de inmigrantes mongoloides, que introdujeron en la zona el uso de las canoas.
Para los kiribaties, los primeros europeos representaban a los legendarios hombres de Matang, por lo que recibieron un excelente trato. A ello también contribuyó que los ingleses, recién llegados, instauraron la paz en las islas que llevaban años enfrentadas. En 1915 las islas Kiribati (antes llamadas Gilbert) fueron proclamadas colonia británica.
Un inglés, sir Arthur Grimble, (kurimbo para los kiribaties) recogió gran cantidad de datos de esta cultura con la que pasó los años precedentes al empeoramiento de las relaciones entre los dos pueblos. Los isleños tienen diversas características dado que los 16 atolones e islas de las Kiribati se extienden en una zona de
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Aunque sus tradiciones se han visto influenciadas por los misioneros cristianos, la magia pagana sigue presente en su cultura, así como los ritos y hechizos. Sus creencias recogen que las cosas y las palabras tienen espíritus gobernables por medio de encantamientos. Hay ritos para proteger los cocoteros, para inutilizar un horno, para conseguir una mujer, para volverla loca, para proteger las canoas de los tiburones, para producir esterilidad...
Las muchachas en la pubertad son especialmente vulnerables a estos hechizos, por lo que su cabello, uñas y orina se debe guardad para que no sean robados.
Los kiribatíes también muestran un gran respeto por los huesos de los antepasados. No es infrecuente encontrar restos o calaveras en las casas de los isleños, a los que tratan con sumo cuidado. Deshonrar a los antepasados y no respetar los huesos era un crimen solo comparable con el incesto.
La influencia cristiana varió muchas de estas prácticas, como la costumbre de compartir la esposa con un hermano o amigo íntimo. Con la prohibición de la poligamia las mujeres se convirtieron en adúlteras y los niños en bastardos. Esto provocó numerosos suicidios.
De los kiribaties también cabe destacar sus cualidades de navegación y el gusto por la poesía. En cuanto a la pesca utilizan prácticas curiosas también relacionadas con la magia. Nadar entre tiburones para abrirles el vientre y obtener el trofeo de los genitales del animal (poderoso potenciador de virilidad), matar pulpos de un mordisco entre los ojos....